Ley de transparencia, centralización y control

Acogí con cierta sorpresa la consulta popular abierta para el anteproyecto de la ley de transparencia, hito mayúsculo y que sin embargo creo ha pasado con tibieza por los medios de comunicación. La importancia del hecho no radica en la utilidad del proceso, que por ser el primero en su género dudo tenga mayor repercusión que la fanfarria pública asociada a una demostración de buena voluntad, sino por el hecho de que, tras el periplo de la democracia en España, es el primer gesto desde el poder que viene a remodelar el pilar sobre el que se asienta nuestras democracias: la participación ciudadana.

En un ejercicio de coherencia personal no he podido sino aportar mis comentarios a la misma y participar así en este experimento desde el escepticismo, un escepticismo matizado con cierto poso de esperanza en el largo plazo. No vaya a ser que digan que nadie se ha molestado en participar.

Leído el anteproyecto vemos que son cuatro los apartados que lo componen, Transparencia, Derecho a la Información, Buen Gobierno y Otras disposiciones. Yo encuentro a mi gusto varios comentarios que no ordenaré tanto por apartados sino por ideas, a saber:

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Democracia participativa y directa, clasificación y principios; proceso legislativo.

Lucha por la democraciaCuándo la gente me pregunta sobre el tema de la democracia representativa y la democracia directa electrónica, yo me trato de poner en la piel de un rey absolutista al que le propusiesen una democracia parlamentaria que diese voz y voto a la burguesía liberal. Supongo que como rey pensaría: “Qué sabrán esos zafios burgueses sobre los asuntos de estado”. En un caso fue necesario el despertar económico de los liberales, ahora puede ser el despertar de las nuevas tecnologías de la información y la democratización de la información subyacente.

Algo de esta analogía es exportable al tema de la democracia representativa, participativa y directa.

Después de esta pequeña reflexión, me he querido dedicar a hacer mi propia clasificación de los sistemas de democracia.

CONCEPTOS

Como estipula la RAE la democracia es la: “Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno”.
Así que en base a esta definición, y siendo más bien puristas, podemos establecer que los apellidos deben hacer mención a:

La forma en que se ejerce esa intervención: Representativa, participativa y directa.
Los medios de los que se surte: Tradicional o electrónicaI.

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Transparencia y democracia directa; debate en las redes sociales.

Barrer bajo la alfombraLa transparencia en todos los ámbitos, público y privado, nos ofrece un excelente indicador de la imperfección de nuestro mundo. Por así decirlo, revela el tamaño de la alfombra que necesitamos para esconder el polvo que movemos al barrer.

Analizando la transparencia en el ámbito privado:

¿Por qué es necesaria la intimidad? Responde principalmente a una de las necesidades afectivas de la Pirámide de Maslow, y muestra unívocamente el miedo a exponernos a los prejuicios de nuestros congéneres, el deseo de huir de su juicio, ya que, a pesar de compartir nuestras imperfecciones, la realidad nos demuestra que toda información es utilizada, ya no para hacer justicia, sino para vilipendiar y hundir a nuestro oponente allí donde fuera preciso; aunque para ello sea necesario utilizar información, sesgada, parcial o, directamente, inventada.

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Democracia, elección y voto, la apuesta racional

Con las elecciones de nuestra democracia en el candelero y los votos a la vuelta de la esquina, me he dispuesto a analizar las diferentes calidades del voto que imperan en nuestra naturaleza; en concreto, desde el prisma de la psicología, y más específicamente: la motivación. Definiendo la motivación como el estado interno que impulsa a una persona hacia un determinado medio de satisfacer una necesidad, entenderemos que nuestras elecciones son esclavas de las necesidades, las cuales fueron convincentemente catalogadas por Maslow en su famosa Pirámide. Así, toda aquella persona que vote, o no vote, lo hará motivado por dichas necesidades.

Basándonos en la Pirámide de Maslow, en nuestra democracia podríamos clasificar los votos en tres grandes categorías:

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Partidos políticos, programas electorales y avales. "La ley Garante"

Persuadido de la importancia del voto, aunque consciente de su futilidad cósmica, al menos a título individual, me he aprestado esta semana a leer programas electorales y así empaparme de las ideas que nos brindan amablemente los partidos. La tarea está siendo de todo menos sencilla, dado que las únicas web en las que he logrado encontrar recopilada algo de información sobre la mayoría de ellos, son la de la junta electoral central, que se limita a recoger los partidos inscritos, y esta: www.portalelectoral.es, que por iniciativa privada han creado un grupo de profesores universitarios y periodistas; benditos sean por su iniciativa, eso es democracia participativa. Mi pequeña investigación, sin embargo, no ha sido vana, puesto que me ha permitido alcanzar una verdad que se me antoja reveladora de la democracia española y es que:

Para presentarse en España a las elecciones con un partido político, es más importante tener amigos que ideas o programas electorales.

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